Hoy es uno de esos días donde estuve a punto de tirar la toalla, así tal cual, recién empezando a cumplir mi objetivo y me descubrí durante el día encontrando mil pretextos, actividades o cualquier otra cosa por hacer que lo que en realidad me comprometí conmigo misma.

Escribir un texto cada Miércoles…

Y aquí estoy a punto de cerrar el día, volviéndome a escuchar y dándome cuenta de lo que realmente paso durante el día, permitiéndome de nuevo voltear a ver más allá de lo que sucedió durante el día, ser honesta conmigo y ver que los pretextos y postergación vienen del miedo, que escucharlo me acerco a querer dejarlo.

Aquí estoy buscando las palabras, descifrando mis emociones, sintiendo mi cuerpo y respirando profundamente para seguir con mi objetivo.

Aún estoy en el proceso, en la práctica diaria por escribir y más por compartir. Por encontrar temas lo “suficientemente buenos” cuando en realidad sigo descubriendo el ¿Porque? y ¿Para que? lo estoy haciendo. Pudiendo mirar desde ahí, es entonces, cuando me siento a escribir.
Es más fácil “No hacer” que comprometernos realmente con aquello que queremos e implica un esfuerzo, una explosión interna para salir de la caja de confort, un encuentro cercano con los miedos, un reto constante, nuevos obstáculos ahijó pero después… Que grandes recompensas.

Las palabras dicen más de lo que creemos, mi intención al escribirlas es una y estoy segura de que otra historia será cuando tu leas este texto.

Sigamos el camino.

La manera tan diferente de poder percibir algo es lo que nos hace tan únicos.

Y aquí sigo encontrando mi valor, mis ganas, mi fuerza.

En ese espacio donde me reencuentro conmigo a través de las letras, este momento que una ves que empieza siento que no quiero parar, este tiempo conmigo, en silencio para darle vida a las letras.
Hoy recordé que debo confiar en mi intuición, en mi deseo profundo, en mis ganas, en el propósito, en lo que creo y aun así en lo que aún no creo pero que tal ves podría creer.