¿A donde se van todas esas cosas que no se dicen?
¿Donde se quedan todas las palabras que no se hablan?
Donde nacen, alguna vez te has preguntado ¿Como se desarrolla una palabra?
Hoy me levante pensando en ellas, las letras, las palabras que acompañan todo lo que vivimos, una herramienta para expresarnos y sobre todo poder comunicarnos.

Hoy me levante con ganas de decir tanto y me di cuenta que me quede callada.

Ese mundo el del tiempo.

Y me pregunte… ¿A donde se van todas esas cosas que no se dicen? Será que hay un mundo que las recoge o las esconde quizá, las pierde o las olvida. 

Ahí un poco más adelante vacía la carreta lanzando todas esas letras que no se pronuncian esas que van cargadas de lo que sentimos y no decimos porque muchas veces duele y somos tan cobardes para hacerle frente que preferimos esperar a que venga el tiempo con su carreta y se lleve poco a poco eso que vamos acumulando.
En ese mudo hay una carreta que va juntando todas las palabras escondidas y textos abandonados.
Y es que a veces pienso que ese señor llamado tiempo es un viejito que aún se ve joven, parece que en el no han pasado los años… Esta sonriente.
Hoy que lo vi temprano, lo note ligero y quise entregarle mi costalito de lo que llevo unos días acumulando y hoy justamente cuando lo sentí más pesado y quería dejárselo, me lo regreso.
Me regalo un espejo y me dijo que mirara durante un buen tiempo hasta encontrar la forma de aligerar el contenido de mi costal, pues me dijo que las reglas no funcionan así.
Uno entrega solamente aquello que ha pasado por el espejo.

 

Este es un cuento de una metáfora de todo lo que nos guardamos. En realidad ¿El tiempo hace que lo olvidemos?. Se va quedando dentro de nosotros y muchas veces no sabemos como sacarlo… A veces pienso que el tiempo lo va olvidando pero después cuando pienso que ha sanado por completo llega algo que detona ese “algo” que creí haberle entregado al tiempo… Entonces es ahí cuando la lección es empezar a chambear en el presente porque no todo lo cura el tiempo, ayuda aligerar la carga, SI que lo hace, pero en realidad las cosas se necesitan hablar, escuchar, dialogar, comprender tal ves, solucionar, expresar y un sin fin de posibilidades para sanar sin esperar. Porque si se guardan van haciendo la carga más pesada tanto que un día truena… Quizá.